Me siguen... (allá ellos)

Mostrando entradas con la etiqueta Fin de año. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fin de año. Mostrar todas las entradas

jueves, 12 de diciembre de 2013

Vaguedades Menopáusicas... Fin de año...



La vida es lo que es... Solo esto.
Y somos los que somos, ni mejores ni peores.
La existencia es prueba y error... Nos equivocamos, empezamos nuevamente. Caemos y nos levantamos. Lloramos y volvemos a reír... Lamentamos pérdidas y fracasos, disfrutamos triunfos y victorias, pero hasta ahí, no más...
El príncipe azul se ha vuelto gris, está anciano y desdentado, recluido en algún rincón del cosmos, solo y psicótico.
El mundo agoniza... 
El humano saquea... 
El animal se extingue...
Nos estamos quedando sin aire, sin agua, sin sangre...
Explotan bombas de injusticia escupiendo idiotas para los cuatro costados.
Idiotas terroristas de cabotaje a los que les importa más un abrigo que el oxígeno del planeta, pequeños seres con calzado plástico fabricado por niños de ocho años en algún lejano país oriental. Pero su ideal pequeñito les permite ignorarlo sin culpa.
Y seguimos encomendados a mágicos seres celestiales mientras caen y mueren los últimos bastiones del siglo 20.
Y no hay reemplazos...
La excusa sigue siendo barata y mezquina. 
La naturaleza ejerce brutal venganza, no hay remedio, ni salida.
Llevamos caminados trece años de un nuevo siglo de gobernantes distraídos, fracasos políticos, hambrunas sabiamente negadas y encubiertas, ignorancias varias y despreciable indiferencia... 
Se ha roto el ciclo vital. 
Compraremos marihuana en el kiosco? Haremos abortos en los hospitales? Sabremos leer y escribir en unos años? 
Desapareció Caperucita y los Hermanos Golosos son rehenes de la tercera edad...

Se acuerdan de mi?

Esa, otrora, delgada morena con un verso en una mano y una esperanza en la otra?
Espero que se acuerden, porque aquella ya no está...



(Que espero sea bueno...)

lunes, 28 de enero de 2013

Adictos a la escritura... - El Fin del Mundo Frustrado - "El Fin del Mundo... N.N."

En el mes de Enero empezamos un nuevo año, un año que, como ya hemos comprobado, el mundo sigue girando... 
En el grupo de "Adictos a la Escritura" se ha decidido por mayoría dedicar el ejercicio del mes al Fin del Mundo que nunca llegó, es decir, "El Fin del Mundo Frustrado".
En esta oportunidad he tomado un tema bastante localista que estuvo en todos los medios y noticias del país.


Este es mi relato, espero que les guste...



El Fin del Mundo... N.N.

Llevaba más de seis meses con la idea en la cabeza. No podía dejar de pensar a cada minuto en lo mismo.
La fecha había llegado con una velocidad inaudita y, finalmente, se encontraba preparando
todo para emprender el viaje.
No era lejos, la ciudad de Córdoba se encontraba a apenas 700 kilómetros, una distancia que, cómodamente, podría sortear en unas 8 horas con la ruta semi-despejada. Por esa misma razón prefería salir por la madrugada, los camiones que viajan de noche ya habrían dejado la vía principal y los que comienzan en la mañana no habrían salido aún. De allí hasta Capilla del Monte le quedarían solo 100 kilómetros más.
Finalmente terminó de cargar el equipaje en el auto y emprendió la marcha, a nadie había dicho lo que rondaba en su cabeza. Las ceremonias de “meditación” y “canalización” darían comienzo a las 21:12 de la noche del 21.
Viajaba con horas de sobra.
Ella era una Guerrera de Luz, según le confirmara el Hermano Tristán Ongamiro durante los ritos de iniciación, se lo había leído en su aura.
Si lograba trasponer el Portal Interdimensional quedaría a salvo de esta vida que arrastraba cual mochila de plomo, podría olvidar, finalmente, los dolores de la soledad y las depresiones en las que se hallaba sumida desde hace casi seis años.
Desde que él partió.
Al momento de salir tomó la decisión de no llevar los medicamentos que el psiquiatra le recetara, ya no los necesitaría nunca mas.
Se sentía una privilegiada, ella estaría a salvo de la destrucción que amenazaba a la humanidad, el Hermano Tristán se lo había prometido en el último encuentro unos días atrás.
Con la ruta tranquila, una música suave que invitaba a meditar y un entusiasmo que no sentía desde hacía mucho tiempo, atravesó los 800 kilómetros casi sin darse cuenta. Apenas pasaba del mediodía cuando se registró en una posada cercana a la subida del cerro. El pueblo bullía de turistas y por más que lo recorriera varias veces no pudo encontrar a su grupo. No era importante, subiría sola, arriba seguro que los encontraría. Y sino tampoco le interesaba, portaba su aura, que se había convertido en un pasaporte a una existencia superior.
El júbilo y la emoción que la embargaban hicieron que sonriera de manera constante.
Esta era la resolución más importante de su vida, se sentía desbordada de valentía y entereza.

¡El mundo se acababa y ella se salvaría!

¡Ella ya estaba a salvo...!